miércoles, 4 de febrero de 2009

Mi tierra / Bajo el sauce




BAJO EL SAUCE


Habrá que aceptarlo: el tiempo asola
causando a su paso estragos en el huerto.
La tierra... (mi tierra)
cansada, yerma y dormida
bajo los tranquilos rayos del sol,
ya no calienta...
ya no provocan sus entrañas
las erupciones de antaño.
La semilla cae, lenta,
tan lenta, que se disgrega en el aire
aun antes de besar la era.

Ya no copulan surco y azadón.

Habrá que aceptar, por lo tanto,
que el huerto está en veda
arbitraria, absoluta y perpetua
durante un otoño interminable.
Sus contornos armoniosos
se los ha sorbido el viento
y la curva de sus deslindes se repliega
ante el tranco salvaje del invierno.
El huerto agoniza en SOLO
arrimado a la vera del único árbol
(¿un sauce tal vez...?)
con la esperanza leve de que una,
una sola de sus verdes de lágrimas
le caiga encima y le bese la frente
para entonces,
anulada la sed de la espera
(él pueda...)
congraciarse consigo mismo
y disolverse en paz.



Amanda Espejo
Quilicura/19/01/06

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