domingo, 22 de febrero de 2009

Mi asombro / No lo entiendo





NO LO ENTIENDO




T
e lo juro... que no entiendo este milagro de escuchar...
cómo puedo descifrar esta lluvia de palabras,
de las voces conocidas (algunas, hasta amadas)
cómo puedo ser capaz de traducir sus mensajes...
extraerlos de esa masa sonora y aplicarles un sentido
rescatando la identidad de sus emisores.
¡Cómo puedo hacerlo! Si todo eco se despedaza,
se desintegra en mis oídos
contra la barrera inmutable de tu voz.
Tu voz, que talló conceptos de roca,
con la suavidad de la miel sobre la playa de mis sentidos.
Allí permaneces: silencioso y vibrante a la vez.
Tan etéreo, como lo son los pensamientos,
pero, sólido y presente como lo son las realidades.
Y me pesas... me pesas tanto, que a veces no entiendo ¿¿ ??
donde encuentro fuerzas para seguir respirando
y depurar este aire espeso,
con la densidad del deseo gravitando entre tú y yo.
¿Cómo inhalar otra cosa que no sea tu esencia?

La fresca brisa ha muerto:


Hasta el viento invernal arrastra oleadas cálidas
que me anuncian... a ti, perfume mixto de sabores:
anhelo dulce y ayuno amargo.
Te lo juro, que no entiendo, este castigo de existir,
este desperdicio de sentidos, este derroche de alimentos
que mi cuerpo sabio rechaza: él, sólo aguarda por tí.
Lo demás, no son más que reflejos
condicionados por el sub-sistir.
¿Cómo puedo hacerlo? Si al hallarte me he perdido
y no reconozco el tiempo, los lugares
ni el espacio al que me han condenado.
No soy más que un accidente,
un hecho que no debió SER
y mi alma extraviada anidó donde nunca FUE.
Dime...¿cómo puedo reconocerme?
si ni siquiera sé quién soy...

¡Obsoletos declaro a los espejos!


A los cristales y a la luna de agua,
porque...te lo juro, no entiendo si es hechizo o deformación,
terca ceguera de mis ojos o intuición de mujer:
cada vez que me miro... (te lo juro, no me encuentro)
estás tú, mezcla de luz y sombra
mi rostro, el de tus dolores y mi llanto contenido,
bajo mi piel, tu ausencia en carne viva
y te siento amor... te siento tanto
que hasta mis pies, son tu camino
y mis labios incompletos, son promesas en susurros
de mis besos (de los tuyos), y te juro amor,
te lo juro que no entiendo
ni la vida ni la muerte ni esta burla del destino.




Amanda Espejo
Quilicura, 16-12-2004

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