sábado, 17 de enero de 2009

Poema SOTERRADO








SOTERRADO

(¡Oh, Voluntad!)





¿Qué es lo que quiere El Dios?

¿A qué ritmo resuenan sus tambores?

Cada latido de piel y cuero es esencia de un pedido:

(Sangre... ¡El Dios quiere sangre!)

¿Qué es lo que busca?

¿Qué pretende de cada cual?




El Dios quiere sangre

como final y el comienzo de todos sus experimentos

y no le bastan las mandíbulas de las bestias

ni las manos sedientas del hombre:

Él quiere más

y la historia indefensa se doblega ante su mano.

Los antiguos desde ya lo sabían

y lo hacían los paganos, los aldeanos,

(igual cristianos que moros...)

Ellos.

Todos.

Los inocentes.

Plebe obediente a los caprichos de su Señor.




¡El dios quiere sangre!

Y no discrimina en ello:

la sangre indefensa de nuestros abortos

y la sangre promesa de nuestros niños.

!Vamos, démosla a él!

Busquémosla más allá de nuestras fronteras

(donde no duela)

y elevemos juntos el cáliz de la promesa.




¡El dios quiere sangre!

Ni flores, ni cantos ni velas,

y para lograrlo... HAZ TÚ,

que Él, hace de todo:

Escarba.

Quema.

Trincha.

Degüella...

Hasta exprimir el último gramo de savia:

La sangre nuestra.




No somos ni fuimos nosotros:

Siempre fue su Voluntad.





Amanda Espejo

Quilicura/20/11/06


Imagen: "Niña del Líbano" de María Elena Granzella, artista argentina.

2 comentarios:

  1. Hola,

    perdón por poner esto aquí, puede borrarlo una vez leído.

    Solo quería que supiera de la existencia del directorio de blogs directorio-de-blogs.net, donde usted puede dar a conocer su blog totalmente gratis.

    Saludos,
    Mónica

    ResponderEliminar
  2. amanda

    porque será que el hombre siempre acomoda todo a su conveniencia y juicio (incluyendo a DIos)
    muchas veces he escuchado o leído "por qué Dios permite esto o aquello "etc
    pero la verdad es que Dios nada tiene que ver con las decisiones humanas y sus resultados.(el hombre posee el libre albedrío)

    pero siempre es más fácil echarle la culpa de todos los males creados y concevidos a otros que enfrentar la realidad y sus consecuencias , el hombre está acostumbrado a lanzar piedras y esconder la mano.

    ResponderEliminar

Este espacio está abierto para tus impresiones. Úsalo con el mismo respeto conque yo me muestro para ti.
Se agradece...