jueves, 22 de enero de 2009

¿COMO LO HACE?





¿CÓMO LO HACE?


Ayer, mientras contemplaba el sueño de mi amor, no pude evitar preguntarme... ¿cómo lo hace?, ¿Qué cosas inventa para justificar sus tardanzas? ¿Con qué moneda tributa sus ausencias y compra las caricias que vierte sobre mí?

Mi amado dormita a mi lado sumido en el letargo del amor saciado.

Él descansa, mientras mis dedos se pierden entre las raíces de sus cabellos para inducirlo al sueño, y así, poder amarlo en silencio.

Mi Niño descansa mientras le beso los párpados y me empapo de su tierna visión... No hay rectas en su figura... todo es suave, plácido y sinuoso a la hora de dormir.

Mi amado se acurruca junto a mí negando con su gesto la existencia de las horas: él yace, suspendido en el tiempo, colgado del último gemido de placer.

Yo, lo contemplo embobada, a la vez que la certeza de los hechos conmueve hasta la última fibra de mi pensamiento: él está aquí, conmigo, pegado a mi costado y descansa, después de todo un día de trabajo rutinario; después de la salida, de la venida y de la llegada hasta mi puerta.

Después de traspasar el umbral y de demarcar el camino a mi cuarto con la urgencia de sus pasos.

Después de intercambiar los acontecimientos del día... los suyos, los míos... los nuestros.

Después de robarnos los labios uno al otro y de devastar los caminos que nos conducen al centro de cada cual.

Después de firmar a dúo la entrega, el intercambio y el abuso... él duerme, tranquilo agarrado a mi cintura y a la vera de mi cadera.

Entonces, aún sumida en la maravilla de la comprobación mutua, yo me pregunto... ¿Cómo lo hace?.




Amanda Espejo
Quilicura/6/04/07

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