jueves, 2 de diciembre de 2010

Mi palabra / Sobre el querer...y otras yerbas.

Hoy estuve releyendo este texto de hace unos años...y me maravilla la secuencia sabia y circular de la vida en donde todo sucede en un contexto de repeticiones que norma la totalidad de la existencia. Por ello, hoy lo incluyo aquí, en mi "bitácora" de sobrevuelos, con un expreso pedido que hacer al posible lector: No dejen comentarios. No deseo se malentienda este escrito y me pregunten qué me pasa, si estoy triste,  ni nada parecido. Esto es una muestra más dentro mi inclaudicable búsqueda personal y no tiene otra pretensión que dejar constancia de ella y, en el mejor de los casos, servir de reflejo a quien se sienta identificado por mis palabras, siempre vertidas (estas)  bajo el rigor de un esquema literario.



SOBRE EL QUERER, EL SER Y LAS PALABRAS.


“ Quiero paz, sólo una pausa
quizás morir de amor en tu mirada,
sin pasado, sin rencores
y sin prejuicios que me nublen…”

Eduardo Gatti

Hoy está cubierto. Ojala fuera de provisiones amorosas, pero, por lo pronto, el cielo se avista gris.
También está cubierta mi alma… y estoy consciente de que no debo aceptarlo, de que, seguramente, han de ser nubes pasajeras, mas, mis ojos están cargados – tanto como mis dedos que destilan palabras – y rehuyo encontrarme en el espejo.

¡Qué frágil es todo! Todo lo que construimos en base a cariño, buena voluntad y entrega, de pronto, se tambalea y parece derrumbarse ante y dentro de nosotros.
¡Qué frágil es lo que se construye en base de palabras! Aún con todo el peso y significancia que contienen las palabras, estas, se diluyen si no van reforzadas por los hechos.
Amo las palabras. Amo sus significados y las intenciones que señalan.
Decir: “te amo”,es para mí el compendio de un sinfín de emociones, simplificadas en dos vocablos.
Amo y respeto las palabras y en honor a ello, procuro vestir de sinceridad lo que mi boca pronuncia. Por respeto a mi amada palabra, que no es otra cosa que la expresión sonora y codificada de mi SER.
Por medio de la palabra me proyecto ante el mundo y mis semejantes.
SOY lo que expreso, y esto tiene un cierto valor profético o de decreto, talvez… Es bueno saberlo. Es bueno creer que la importancia de las palabras es máxima y que debido a ello, merece respeto y cuidadosa elección de nuestra parte. Lo importante, es no falsear, no usar este maravilloso don que sólo los seres humanos poseemos a este nivel de evolución, rebajándolo a una sarta de mentiras, o usándolo como engañosa herramienta para poder lograr nuestros intereses, o acaso, como flores de papel obsequiadas para agradar, agradables en presencia, pero, nulas en esencia.
Amo la palabra como el modo más refinado de lenguaje, en avanzada ante el gestual, y antes que cualquier otra forma de comunicación, mas, tal como lo digo, la palabra es la vanguardia, luego, inevitablemente, ha de ser ratificada con el acto, por la consumación del hecho. Por ejemplo, un “Nos vemos mañana…”, debe cumplirse de la forma y en el tiempo preciso para que, palabra y acto ratifiquen el CIERTO haber de la persona. El cumplir con esta fórmula nos hace (SER) seres consistentes, ciertos, palpables, creíbles y confiables. Valorados principalmente, ante nuestros ojos.
Y, aunque no lo parezca… ¡Cuan bueno es esto!
Ser agradables ante nosotros mismos es la base de la auto-aceptación, y como consecuencia, suele arrastrar la aceptación de los demás.
Por eso, ante la tentación de palabras vanas, es aconsejable decir:
-“ Shiiit, no lo digas, no te falsees frente a mis ojos. A veces, es más veraz el silencio”.
Este proceder es aplicable a nosotros y al resto: es preferible hablar o escuchar lo mínimo, antes que el exhibir o aguantar una verborrea dañina e inconsistente; ésta, suele engañar y confundir situaciones que no son tal.
Estas, las palabras dispersas por capricho, suelen hacer que el día amanezca cubierto y que los ojos – nuestros espejos - se sitúen al borde del desborde.
Estas, las palabras sin cimientos, son las culpables de cada derrumbe a nuestro alrededor. Externos e internos.
Y cansan…¡Cómo pesan y cansan! El agobio que producen es superior al de días trabajados y noches en vela. Es… el agobio del alma, pues socavan el sentido de vivir.
Es, como ver en un solo instante, transformarse en un circo nuestro mundo creado, nuestro hermoso mundo inventado a la medida de nuestros sueños y del tejido precioso que van dictando las palabras. Cuando estas encubren falsedad, quienes las emiten dejan de ser personas frente a nuestro sentir y se convierten en una especie híbrida de marionetas parlanchinas, y… ¡Cómo cansa aquello, cómo agobia y cómo duele!
Tal vez, porque nuestra poco valorada intuición nos revela que, aquellos, los que no respetan su palabra frente a nosotros – ni frente a ellos -, de esa forma nos están enviando un subliminal mensaje:

-Yo, no te aprecio lo suficiente; no necesito mostrarme ante ti. Te doy cualquiera de mis insulsas representaciones. Mi YO, no es para ti.

Y eso, precisamente eso, es lo que más duele.
Como dije anteriormente: hoy está cubierto, y yo, sólo quiero PAZ.


Amanda Espejo
Quilicura /10/06

2 comentarios:

  1. Es casualidad, aunque no debiera usar esa palabra, pues no existen las casualidades... he estado pensando en esa canción. Quiero paz, quiero una pausa... Cuando las palabras se transforman en ruido, será acaso mejor cerrar el corazón como se cierran las puertas? y los oídos? Usted, maestra, vale más que cualquier egoísmo de cualquiera. Usted va más allá de todo, porque usted es verdad, porque usted no tiene que engañar a nada para mostrar su esencia. Ese es el arte, lo demás es propaganda. Amor y gracias por tu feedback, me gusta. ** Eli

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