martes, 14 de febrero de 2017

EN ALGUNA ESTACIÓN DEL NO OLVIDO



Amanece, después de horas de inquietos sobresaltos.

Despierto, y nuevamente me inunda el asombro por los “mensajes” que suelo recibir, de un modo u otro, cuando los necesito. Por lo tanto, corresponde agradezca (a la entidad que sea) por este NO olvido de mi persona.

Hoy, después de una jornada teñida de rabia e impotencia, vuelvo a confiar en esta Amada Presencia sin nombre definido, y espero se manifieste esta fuerza para bien: para aliviar el dolor, relegar la ira y renovar la esperanza.

Me decido. Lo decreto, confiando en que Tú asumes mi ruego como propio.

Entonces, con la vibración secreta del alma, lo manifiesto:

“Ya vienes, Camila…Ya llegas a los brazos amorosos de tu padre que te espera.

Y en consecuencia, a mi corazón.



Amanda Espejo

Quilicura / febrero 2017

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