"Localidad de Santa Olga, en región del Maule se quemó entera".
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Foto: Twitter @BagalueSunab |
FLAMAS
Hoy, prohibido está hablar de poesía,
censurado el verso y declamación en rima.
No es posible hilar un poema ante la voraz flama
y si lo fuera, más que arte, imperdonable egoísmo.
No hay canto lírico que describa la crueldad del fuego
ni poeta que deba lucrar de aquello.
Apriétase el alma ante la chispa ardiente,
la desolación del gris.
Gruesa capa cenicienta
confirma penurias de seres atrapados,
del animal calcinado
el muro arrasado
el retorcido hierro,
el árbol fosilizado por voluble Naturaleza
tan hermosa y terrible,
tan Madre Nuestra
y de los cuatro elementos
en pugna, para desgracia del Hombre.
Cada segundo, muere el poeta
remecido ante la inutilidad de la palabra
y el poder del sentimiento.
No describe lo que piensa
y ahoga la fuerza del grito
sellando su boca con ambas manos.
Lucha con la necesidad del verbo:
“Despreciable vanidad ante la miseria ajena”
Condénase a sí mismo desde el fondo del alma
e impotente
esboza una oración de culpa
mientras lanza el papel a la exigente pira.
Indestructible,
el poema fluye y se manifiesta en cada lengua de la hoguera.
Amanda Espejo
Quilicura / jueves, 26 enero – 2017