A VECES...
A veces me en-duelo y me en-vuelo en pensar...
¿cómo será vivir un amor del bueno?
Y me imagino...
verle la cara a lo cierto del amor,
poder pasear de cara al sol
sin buscar el refugio de las sombras.
Sentarnos en el mismo centro de la plaza
declarando obsoletas las esquinas
y la soledad de sus vértices.
Los rincones: una opción,
un antojo del momento.
un juego de chiquillos malcriados.
¿Cómo será confiar en la verdad del amor?
Y lo imagino...
Aceptar las palabras tal como son:
bellos sonidos de agua clara
sin segundas ni terceras intenciones.
Aguardar la noche con fe: lo que es, ES.
Cerrar los ojos sabiendo que, al despertar
veré el rostro amado que conocí...
“Y el murmurará mi nombre
entre dormido y despierto
reafirmando mi propia identidad”.
¿Cómo será el amar a pecho abierto?
Y nos imagino...
Brindarnos en cuerpo y espíritu,
sin el recelo al “otro”, al “extraño”,
y libres del daño que ello implica.
Darnos confiados la mano y el alma
sin temor a otras mordidas
que las surjan de los ritos del amor...
“Son tus dientes en mis senos,
son los surcos de mis uñas en tu espalda”.
¡Cómo será llenar una semana de siete días?
y... ¡no lo puedo imaginar!
Para empezar,
nombrarte Amor de frente y enfrente.
Anteponer el “mío” a todas tus partes
y apellidar de “tuyas” las partes mías.
Desterradas serán las preguntas más básicas:
¿quién es este (tú)? ¿Quién es ésta (yo)?
Yo (ésta), soy tú y yo en ti.
Tú (este), eres yo y tú en mí.
Todo es simple y nada extraño:
“Una ofrenda libre en libre albedrío”.
A veces me en-duelo y me en-vuelo en pensar...
¿Cómo será el instante en que hasta la violencia se vista de Amor?
Amanda Espejo
Quilicura / Julio / 2006




